El eslabón perdido

Hablando con Kam1kaze, coach de CS:GO de los Movistar Riders en España, viejo amigo y ex-compañero de equipo, me comentó una observación suya que me impactó. ¡Y cuánta verdad hay en ella!

Las generaciones pasadas

Hablamos de cómo las generaciones de jugadores de eSports van evolucionando a la par del mundo. Y reciben de él sus tendencias.

Antes, cuando Kami y yo empezamos a jugar, la escena rondaba en los cybers. O porque no tenías internet en tu casa, o porque no tenías una computadora lo suficientemente potente, o tal vez porque tenías un cyber cerca y ahí te juntabas a jugar.

Sea cual fuere el motivo, nuestra entrada al mundo eSport comenzó en los Cybers.

Por más que parezca un dato irrelevante, eso generó un aprendizaje social muy importante: conocías a la gente cara a cara, tenías que manejar buenas relaciones interpersonales si querías que te tengan en cuenta para un equipo (aparte de jugar bien). No es lo mismo hacerte el bravo en un chat en internet que cara a cara. Tenés que aprender, que adaptarte socialmente, que mejorar tus actitudes más allá del juego.

La generación actual

Hoy en día, los jugadores no pasan de su casa a los cybers, y de ahí a los equipos profesionales. Sino que se quedan en sus casas, no tienen una instancia social, y a veces juegan en equipos en donde se ven cara a cara muy cada tanto en algún torneo presencial importante.

Esto hace más difícil el manejo y la interacción de los jugadores. Mucho menos la generación de amistades y equipos.

Esto se contrasta con la creciente necesidad de profesionalismo que se les exige cada vez más y desde más chicos, como en cualquier disciplina competitiva.

Esta tríada de más chicos, menos socialización y más exigencia está logrando subir el punto ideal de maduración, donde el jugador está en su mejor momento, a unos 21 años de edad (antes, a los 21 años, ya eras viejo y estaban retirado o a punto de). Esto mejora muchísimo la experiencia tanto de los jugadores como del staff. Y, por consecuencia, del club, de los fans, y de la escena en general.

El eslabón que une

Toda la camada de jugadores que arrancamos allá por el año 2000, estamos en extinción. Somos el eslabón perdido entre una generación de mucha más interacción social con poco profesionalismo, y la nueva, de poca socialización pero súper profesional.

De todas maneras, no todo está perdido. El trabajo incansable de profesionales como Kami, no es solo enseñar tácticas de juego, sino transmitir aptitudes sociales, y capacitar a los jugadores en habilidades blandas, como en esa interacción social que les faltó.

Kami y todos los profesionales de eSports son los encargados de garantizar que este eslabón perdido no se extinga. Sino que se encuentre nuevamente, que sea el nexo entre lo mejor de antes y lo mejor de ahora.

Y que ayude a mejorar aún más la escena más apasionante y vertiginosa de los últimos tiempos.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *